La Urgencia de una Transformación Radical en el Sistema de Salud de la República Dominicana

Abel, en su más reciente discurso, puso sobre la mesa un tema crucial que se ha mantenido relegado durante demasiado tiempo: la salud en la República Dominicana. En un país donde la salud es fundamental para el progreso y bienestar de la sociedad, las preocupantes estadísticas presentadas revelan una realidad desalentadora que exige acción inmediata y responsabilidad colectiva.

Las cifras no son solo números, son reflejos tangibles de un retroceso preocupante en la salud nacional. Organismos como la Sociedad de Pediatría informaron sobre un retroceso de una década en la salud infantil para el año 2022. Además, el Ministerio de Salud Pública registró aumentos alarmantes en la mortalidad neonatal, infantil y materna en comparación con años anteriores.

Estos datos, aunque impactantes, son solo una parte de la imagen sombría que enfrenta la nación. La crisis del dengue ha escalado a niveles críticos, con un aumento del 90% en la tasa de incidencia en lo que va del 2023. Las muertes por leptospirosis han aumentado un 64%, mientras que las defunciones por tétanos han subido un 20%.

Esta realidad posiciona a la República Dominicana como uno de los países latinoamericanos en peor situación sanitaria en comparación con su estado en 2019, una situación alarmante que requiere atención inmediata.

El deterioro progresivo de servicios vitales para la población, como el programa de medicamentos de alto costo, el sistema de atención de emergencias 9-1-1, antes elogiado y ahora en crisis, y el evidente declive de los hospitales, reconocido incluso por el Servicio Nacional de Salud, resalta la urgencia de acciones efectivas y coordinadas.

Abel propone una transformación radical en el sistema de salud dominicano como un pilar esencial de su plan de gobierno. Se compromete a implementar políticas públicas sólidas con el objetivo de establecer un sistema de salud de primer nivel, centrado en el bienestar integral de las personas, familias y comunidades.

El enfoque se alejará del modelo tradicional centrado en el tratamiento de enfermedades en hospitales para priorizar la prevención y la promoción integral de la salud. Es imperativo cambiar el paradigma actual y orientarlo hacia la prevención, no solo de enfermedades, sino también hacia la promoción de estilos de vida saludables y el acceso equitativo a la atención médica para todos los ciudadanos.

La transformación del sistema de salud no solo es una necesidad, sino un derecho fundamental para el desarrollo de la nación. La salud no puede seguir en cuidados intensivos, y es hora de una intervención urgente y decisiva para asegurar un futuro próspero y digno para todos los dominicanos.

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